Archivos en la Categoría: LOS SONÁMBULOS/JESÚS DELGADO

Los Sonámbulos: Del “Espíritu Animal” y la Loca Academia del Nobel

Por Jesús Delgado Guerrero

En octubre de 1995, la Academia de Ciencias anunció en Estocolmo el nombre del ganador del premio Nobel de Economía, el estadounidense Robert E. Lucas, por “haber desarrollado y puesto en práctica la hipótesis de las Previsiones Racionales que transformaron radicalmente las bases del análisis macroeconómico y la visión de la economía”. Leer Más

Los Sonámbulos: La (horrenda)  “suerte” de los millennials

Por Jesús Delgado Guerrero

A 5 de octubre de 2017.- La juvenil “Generación Fobaproa”, esa que hoy se ha etiquetado con el abstracto remoquete de “millenialls” pero que es producto-víctima del timo, la especulación financiera y el fraude descarado mediante ese engendro económico-político que fue primero Fobaproa y luego IPAB, recibió durante los pasados sismos los más encendidos elogios. Su coraje, ese puño en alto, ese andar infatigable entre los escombros, acarreando víveres  bajo la lluvia, yendo de aquí para allá sin pedir nada a cambio, etc., atrajo las miradas más escépticas. Todo muy merecido, sin duda.

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Los Sonámbulos: Reconstrucción; alternativas financieras

Por Jesús Delgado Guerrero

La demagogia ha sido hasta ahora la principal “vía” que se ha propuesto para comenzar a reconstruir los daños generados por los recientes sismos. Pero hay otras alternativas que podrían explorarse y que, curiosamente, no han sido mencionadas, tal vez porque sería el inicio de la modificación del templo fundamentalista que sostiene al neoliberalismo económico y a su cofradía  depredadora en nuestro país. Leer Más

Los Sonámbulos: La desesperanza como certeza

POR JESÚS DELGADO GUERRERO

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Sin casi guías que pavimenten el camino con ideas y reflexiones hacia un futuro mínimamente reconocible, con un presente poco menos que convulso y caracterizado por la incertidumbre, las últimas cuatro décadas resumen algo menos que un cuadro donde la ruptura social no esconde la profundidad de sus desigualdades y el ensimismamiento y conformismo de las clases dirigentes, igual de la sociedad. Leer Más

LOS SONÁMBULOS: De la deslumpenización del porvenir

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Por Jesús Delgado Guerrero

Conclusión de una aproximación que alimenta las esperanzas zombis y, claro, el diseño de políticas económicas (capitalistas) de largo plazo: harían falta 120 años para cerrar la brecha de la desigualdad con su abultada carga de pobres y miserables en nuestro país, y unos cuantos en la abundancia.  Leer Más

LOS SONÁMBULOS: DEL FRACASO CULTURAL

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Por Jesús Delgado Guerrero

Los aduladores del “progreso” a cualquier costo, los que han optado por sumarse al monopolio del error palmario, ahora también pretenden ser los “agentes preponderantes” de la justificación: la única pobreza que cuenta es la que nosotros contamos.

Eso ni siquiera está bien para los que indebidamente siguen acumulando riqueza a costa de los bienes nacionales y de la miseria social pues, como afirmó Milton Friedman, en el neoliberalismo lo único que vale es maximizar los beneficios, de modo que colocarse intentar pasar como altruista o “socialmente responsable”, no es más que una cuña propagandística que atenta contra la esencia del capitalismo vigente y contra los hechos.

Esto hay que remarcarlo: lo que exige el mercado no son consideraciones con nadie, sino seguir su propio interés, según los teólogos neoliberales y su propaganda masiva.

Pero lo que llama la atención es que en el bando de los llamados “intelectuales” se haya abdicado de contrastar la propaganda con los hechos, que lo pensado sea a partir no de lo vivido o de lo que se vive, sino de echarse en brazos de las mediciones de organismos (locales e internacionales) caracterizados por su ortodoxia neoliberal, especialmente en el caso de la pobreza, que ha provocado todo tipo de ronchas en las pieles de esa cofradía.

De esa manera, el supuesto “pensamiento” se coloca en el famoso papel del “idiota útil”, denunciado y fustigado por aquellos que cargaron contra simpatizantes de la ex Unión Soviética en países de Occidente (hay que leer nuevamente, pero al revés, a ese filósofo, periodista y escritor Jean Francois Revel y su obra “El conocimiento inútil”, donde incluso no baja de imbécil a Bertrand Russell y censura la ausencia de buen juicio de Einstein sobre los procesos estalinistas tras la guerra mundial, dudando de que se tratara del mismo espíritu del considerado genio mundial).

Enrolado al servicio del empobrecimiento generalizado y el consecuente avasallamiento (esencia del Ogro Salvaje), por eso el “intelectual” en nuestro país ha apresurado su propio funeral, según se desprende de la obra de Luciano Concheiro y Ana Sofía Rodríguez (“El intelectual mexicano: una especie en extinción”), donde ya no hay otros mundos posibles y hay que resignarse a colocar parches y justificarlos.

Parafraseando a Revel, en el tema del capitalismo salvaje, igual que en democracia y política, se asiste al fracaso cultural y al establecimiento de un cinismo (también cultural) que concibe a la pobreza y a la desigualdad como fenómenos naturales que no sólo son necesarios, sino dignos de exaltarse (eso y maquillar cifras o deformarlas es lo mismo) pues sin esto no sería posible la edificación de estadios superiores de bienestar.

Ya ni siquiera se busca tener acceso a varias esferas del conocimiento y disponer de mayores elementos de análisis. Pobreza intelectual basada sólo en la estadística es “pobretología”.

LOS SONÁMBULOS: TLC Y SALARIOS; OTRO CLAVO EN EL CATAFALCO

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Por Jesús Delgado Guerrero

Sería de párvulos suponer que las re-negociaciones del Tratado de Libre Comercio (Telecé-II) realmente van a favorecer a la economía del país y a todos los mexicanos, así como a los estadounidenses o canadienses. Ese acuerdo no lo ha hecho desde que entró en vigor en 1994 y, 20 años después, tampoco tiene por qué hacerlo.

En nuestro caso, los ganadores de esta contradictoria apertura-cerrada han sido, como es ampliamente demostrable, monopolios, oligopolios, duopolio y tecnócratas-políticos, de los cuales hay que decir que un día están despachando en la ventanilla oficial y al siguiente ocupando cargos en los consejos de las empresas previamente privatizadas por ellos.

Al respecto y sólo por no dejar, Ernesto Zedillo Ponce de León constituye el caso más vergonzante de la famosa “silla giratoria”, con los ferrocarriles, pero no es el único, en una larga lista ex presidentes y ex funcionarios que glorifican la llamada “ideología cínica” contemporánea, estampa del Minotauro neoliberal, mitad bestia, mitad hombre.

En cuanto a los beneficios con el Telecé, es obvio que lo que buscan las grandes y medianas empresas es la reducción de sus costos. Si no hay impuestos, es lo mejor que le puede pasar a la humanidad, según el credo capitalista.

Y si esa humanidad, compuesta por asalariados, comprende por la fuerza que con sueldos miserables le va a ir mejor (como es nuestro caso), pues para qué se quedan en su país o se van a otros, si además dispone aquí de una clase política lo suficientemente cínica y corrupta que regala terrenos, no cobra impuestos y, mejor, si se van a la quiebra por sus adicciones al juego que caracteriza al capitalismo casinero, todavía esa comprensiva humanidad los rescata con sus impuestos (así bancos, así ingenios y fraudes carreteros puestos nuevamente de moda gracias al sexenio del “movimiento” y su “milagro estancador”, según se desprende de una campaña donde lo único que cuenta es la promoción).

Una vez desmanteladas las fuerzas revolucionarias que obtuvieron escaños, diputaciones, gubernaturas y millonarias prebendas para sus líderes sindicales, y ya casi sin obreros ni albañiles afiliados (la informalidad no tiene sindicatos, pero pesa mucho pues representa casi el 60 por ciento de la economía), ni siquiera quedó la farsa de las conferencias fidelianas (por Fidel Velázquez, de la CTM o lo que queda de ella) para protestar por los bajos salarios y la inflación, que ya es de más del 6.6 por ciento anual a finales de agosto pasado, la más alta desde el mes de mayo del 2011 (sólo en México no hay gasolinazos inflacionarios, sino jitomates y tomates insurrectos sólo para contrariar a los doctores del banco de México).

¿Mejores salarios? ¿Mejores condiciones y derechos laborales?… ¿En dónde, si reforma tras reforma (estructural, se dice) los primeros son casi simbólicos, de franca sobrevivencia, mientras lo segundo fue para “flexiblizar” -doblar- al asalariado, reduciendo los costos de los supuestamente productivos innovadores para generar más inversiones?

Cada acuerdo comercial ha significado un clavo más en el ataúd de los salarios y los derechos laborales. Esta vez con el “Telecé II” nada sugiere que vaya a ser distinto.

LOS SONÁMBULOS: DEL ESTANCAMIENTO EMPOBRECEDOR

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Por Jesús Delgado Guerrero

Observadores del tema han asegurado que “un gran concepto de ciencia ficción resulta a veces inagotable”. Su expansión es infinita cuando, dicen, se presenta una progresión evolutiva. Empero, en algunos casos no se hace nada por salir del punto de partida y es aquí donde se origina lo que el critico de lo fantástico, el estadounidense James Blish, denominó como “series plantilla”.

Este es el caso de una de las sub-ramas de la ciencia ficción conocida como “neoliberalismo económico”, con un Ogro Salvaje atascado en su jerga supuestamente científica y maniobras previsibles para tratar de maquillar su mundo alterno como la pobreza, la desigualdad y su mediocre crecimiento, el cual sólo ha servido para ampliar la brecha entre miserables (más de 55 millones) y las 30 familias que se han agandallado la riqueza nacional (el tristemente célebre “1 por ciento”).

Lleva casi 40 años con la misma tonada, en homenaje a la doctrina del “estancamiento empobrecedor” que lo caracteriza, y en el último truco ilusionista de plano los profetas del credo depredador fueron pillados en la prestidigitación con sus propias “estadísticas”, luego de dar a conocer la presunta reducción de la pobreza en casi un millón 927 mil mexicanos.

Resulta que la inflación anual ((de entre 2.8 y 4 por ciento) hizo que salieran de la pobreza durante el período 2014-2016, pero la inflación (de más de 6.4 por ciento anual) los regresó a su lugar este año (gracias en buena medida al gasolinazo del 1 de enero pasado) según se desprende del informe del Coneval e INEGI, que viven el peor momento de falta de credibilidad.

Para la especulación: no se sabe si parte de los “ex-pobres” del lapso 2014-2016 alcanzaron esa condición debido a las limosnas o robos que, afirman encuestas del INEGI, se vieron obligados a efectuar para no hundirse más, según la confesión de un millón de personas sobre las “prácticas sociales no aceptadas, como robar”.

También, el dúo fantástico Coneval-INEGI aseguró que los ingresos de las familias crecieron 2.1 por ciento (2014-2016), con percepciones de más de 46 mil pesos y en el caso de las más pobres, con un salto en el 2014 de 5 mil 900 pesos trimestrales a 8 mil 169 pesos (un astronómico 33 por ciento).

¿Cómo se logró esto si, según académicos de la Universidad Iberoamericana de Puebla, los salarios en el 2014 eran iguales a los del año 1952 y la pobreza no se ha movido en las últimas dos décadas?

Aquí la ficción modificó el modelo estadístico para la medición y, más efectiva que los sabuesos fiscales, encontró incluso a millones ocultando sus percepciones, tacañería peor que la de los evasores de impuestos vía monopolios, oligopolios, duopolios y toda esa plaga de clientes de paraísos fiscales.

Conclusión: mientras no se resuelva la desigualdad, la pobreza va ir en aumento. Los horizontes lejanamente felices de casi 40 años de neoliberalismo son crueldad estadística.

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LOS SONÁMBULOS: POBREZA PARA INSOMNES

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Por Jesús Delgado Guerrero

Según la mediciones del Consejo Nacional de Evaluación Política de Desarrollo Social, durante el año 2016 la población en situación de pobreza se redujo 3.5 por ciento respecto del 2014. No se hizo el comparativo en torno del año 2015 por las triquiñuelas para la “desaparicion forzada” (una más) de una cantidad importante de miserables. Pero eso es lo de menos ya que la estadística para estos y muchos casos del capitalismo salvaje lo arregla todo.

De modo que de 55 millones 341 mil pobres ahora hay 53 millones 418 mil (casi 2 millones son cualquier cosa, menos pobres).La población en condiciones de pobreza pasó de 46.2 por ciento en 2014, a 43.2 por ciento en 2016. Lo mejor: la población en pobreza extrema se redujo 18.1 por ciento.

El truco del Nuevo Modelo Estadístico de Continuidad Histórica (de alguna forma había que denominarlo) no llegó muy lejos ya que del mismo Consejo salió la aclaración: la reducción de pobres se explica por las bajas tasas de inflación en ese período.

Sin duda ya es bastante extraño que la medición de la pobreza se dé cuando han transcurrido casi tres tercios del año 2017 (en la antesala de los “dedazos democráticos” presidenciales y de otros cargos), y que apenas se haga alusión a los devastadores efectos inflacionarios de este año 2017, derivados del “gasolinazo”, producto éste a su vez de las tan celebradas “reformas estructurales”.

Supongamos que es verdad que del 2014 al 2016 casi Un millón 923 mil mexicanos cruzaron felizmente la frontera de la miseria para instalarse en otros horizontes de menor malestar, esto gracias a tasas de inflación anual de entre 2.8 y 3.0 por ciento. ¿Qué esperar ahora que la inflación anual alcanza el 6.1 por ciento -en julio llegó a 6.4 por ciento-?

Pues bien, a pesar de que el INEGI también le entró a la propaganda para intentar maquillar la felicidad de largo plazo con torturas en el corto plazo con el supuesto aumento de ingresos de los hogares, tenemos que de golpe y porrazo, con el estadístico “ojo por ciento” que caracteriza al flamante modelo histórico y sus gurús neoliberales, los mexicanos que en el año del 2016 abandonaron la franja de la pobreza no tardaron mucho tiempo en ser devueltos a las praderas de la miseria: el 1 de enero de este año, cuando se aplicó el “gasolinazo”.

La misma Coneval parece darse de topes con sus propios “estudios”: cuatro de cada diez mexicanos no pudieron comprar una canasta básica completa en el segundo trimestre de este año con los ingresos de sus trabajos. ¿La causa? La inflación. Además, el índice de pobreza laboral aumentó 3 por ciento en el segundo trimestre del 2017.

Pobreza para insomnes, ahora se dice que a la inflación se le romperá “el espinazo”, según la expresión de Agustín Carstens Carstens, titular del Banco de México, y que al final el 2018, cuando termine el actual sexenio, quedará en 3 por ciento (con más pobres a pesar de las mediciones de Coneval-INEGI y demás, como ha sido la tendencia en los últimos casi 40 años de capitalismo depredador).

 

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