LOS SONÁMBULOS: DEL DIABLO COMO FEDATARIO PÚBLICO

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Por Jesús Delgado Guerrero

La derecha neoliberal nada ha referido que detrás de las tormentas políticas venezolanas hay 300 años de reservas probadas de petróleo, 230 años más que Arabia Saudita, según diversas publicaciones especializadas. Que el chavista Nicolás Maduro sea un anti-demócrata, un dictador, incluso un “cabeza hueca”, es lo de menos: China es el mejor ejemplo del “espíritu businessman” del Ogro Salvaje al amparo de “cerrojos políticos”.

Pero en esta “época de desmoronamiento social, político y económico”, como diría el medico y poeta liberal del Siglo XIX, Juan Díaz Covarrubias (“El Diablo en México”), la “Hiena de Tacubaya”, conservadora y que fusiló a este pesimista peor que Leopardi, se envuelve incluso en la piel de feroz defensora de los “derechos humanos”.

El diablo como escribano, según la inspiración lopezvelardiana, no sólo da fe del “pasto de todas las ambiciones” que sin duda son los veneros petroleros, como en ese país sudamericano y en el nuestro (a propósito de las “exitosas reformas estructurales), sino en los mismos círculos de los fedatario públicos.

Así fue esa especie de “regalo envenenado” de las notarías en el Estado de México tras la elección para gobernador, que involucra a personajes de todos los partidos políticos.

Por ejemplo, en una forma curiosa de intentar lavarse la cara, el PAN de Ricardo Anaya decidió “darle las gracias” a su representante el en Instituto Nacional Electoral (INE), Francisco Gárate Chapa, uno de los “favorecidos” mediante su hija mayor, la abogada Lorena.

Y digo curiosa porque justo hace seis años, con Enrique Peña como gobernador, José Manuel Gómez del Campo Gurza, primo hermano de Margarita Zavala y hermano de la senadora Mariana Gómez del Campo, también fue beneficiado con una notaría. Aquí la doble moral ni siquiera tosió.

Es el mismo espeso silencio en el caso de la esposa de un legislador panista (Ulises Ramírez), Luz María Angélica Alatorre Carbajal, otra “agraciada” del notariado luego de ser magistrada administrativa en suelo mexiquense.

“Chivo imposible” para el maquillaje (el pacto de no alianza PAN-PRD para que ganara el Grupo Atlacomulco en la elección mexiquense lo hicieron público desde Los Pinos, vía columnas), el relevo de Gárate Chapa en el INE no cubre ese acuerdo, menos la fortuna amasada por el dirigente nacional albiazul, cuyo origen no ha explicado ( al final, dicen que Damián Zepeda, segundo de abordo de Anaya, logró colocar a su allegado, Eduardo Aguilar Sierra).

Además, eso de que el PAN mexiquense es transparente es cierto: lo prueban los corruptos dirigentes que saquearon al instituto y siguen tan visiblemente impunes, unos ahora al frente del instituto (Víctor Hugo Sondón) y otros gritando ¡al ladrón, al ladrón!, como Octavio Germán Olivares.

Serafines apóstatas, los diablillos dan fe de sus propios horrores y “tormentos”.

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