OPINION: SIN ESTRUCTURA/ ¿Y LOS INVESTIGADORES ?

what a way to end the partnership

Opinión Anticorrupción

Por. J.a García

Ciudad de México a 20 de julio de 2017.- Dieron las once de la noche, las patrullas vigilaban la calle cada 5 minutos, humeaba el café, se castigaba  a un niño y yo llegaba a casa. Se llenó éste estomago mientras miraba Sin City. Me llamó la atención una frase que aún ronda mis pensamientos: “What a way to end a partnership”1. En ese momento se ejemplificó la verdadera lucha contra la corrupción institucional.

Actualmente diós no está en la Tierra. El Federalismo demanda que el actuar popular sea más burocrático. Aunque dicen que se combate con instituciones, la realidad es que se vuelve más burocrático. Secretaría, Subsecretaría, Subdelegación, etcétera, etcétera. A final de cuentas siguen siendo La Secretaría. Podrían empezar por ponerse bien el uniforme nacional. La diversidad es diferente. Como los Usos y Costumbres, hay antecedentes al Estado que demandan ser tomados en cuenta a través de su propia mano.

El caso hoy comenzó con las carpetas de investigación que conforma la PGR para acusar a Javier Duarte de desvíos de recursos ¿Hacia dónde? “quién sabe”, pero sólo se pudo comprobar la cantidad de 38,5 millones de pesos; ni para taparle una muela al sector salud de Veracruz. Luego las acusaciones en el Senado y en la Cámara de Diputados, la tomada de pelo de los Sistemas Anticorrupción, los Parlamentos Abiertos cerrados y la corrupción burocratizada. Pero el clímax se dio cuando el Estado laico pidió esperanza por  una “cuestión de fe”. ¡Ah que el Estado Laico!

Asimismo, la cuestión de fe también es característica de la mayoría de la población en México. Louis Althusser habla sobre la función de las instituciones para el Estado y ahora el Estado resalta el papel de la Cultura, la Familia, luego el De Información, las Escuelas, el Sindical, el Jurídico, el Político y al final, el Religioso. También dicen que “los últimos serán los primeros”.

También me recordó a Michael Foucault quien habla de la corrupción tolerable en Vigilar y Castigar, le llama “ilegalismo tolerable”, dice:

“Se puede decir esquemáticamente que, bajo el Antiguo Régimen, los diferentes estratos sociales tenían cada cual su margen de ilegalismo tolerado(…) era una condición del funcionamiento político y económico de la sociedad.”

La historia nunca falla cuando se olvida. Foucault comienza a explicar la forma moderna de castigar a un delincuente a partir de la decapitación de los reyes de Francia en 1793 con la guillotina, haciendo hincapié en la evolución de la sensibilización humana para castigar.

Pero, si el “ilegalismo tolerado” es popular, entonces ¿dónde están los investigadores laicos de cada sector poblacional? Si el Sistema Nacional Anticorrupción no tiene cabeza es porque no tiene cuerpo.

Pues al final de la película, Hartigan (Bruce Willis) se suicida para cuidar la integridad de su ser más querido, al no poder vencer la cabeza de la corrupción: un senador.

                       GARDIJA

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