LOS SONÁMBULOS: SOBRE ECONOMÍA “CUCARACHA”

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Por Jesús Delgado Guerrero

Macarismo contingente de la teología neoliberal con huaraches: bienaventuradas las víctimas de la la “economía del equilibrio depredador”, pues de ellos será el reino de los créditos.

Porque sólo de de esa manera se podrían enfrentar plagas neoliberales peor que las bíblicas, como “gasolinazos” supuestamente anti-inflacionarios pero que han sido decisivos para ese 6.31 por ciento de inflación anual al cierre de junio, las más alta desde el 2009.

También, únicamente con la benevolencia del espíritu “interesado” se puede estirar el gasto para solventar ese aumento de precios de la canasta básica de 8.57 por ciento, así como el aumento de tarifas de energía eléctrica y ahora, como medida neoliberalmente anti-inflacionaria, aumento de tarifas de cuotas en autopistas operadas por Caminos y Puentes Federales (Capufe) y empresas privadas.

¿Qué sería de este país, y de muchos otros, sin ese deífico instrumento financiero que es el “apalancamiento social”, es decir, el crédito? ¿Se tendría la capacidad para abrir nuevos comedores populares?

Esto es algo parecido a los bonos de las autoridades educativas, siempre y cuando se conserve el empleo: es dinero que ya está ahí pero lo gasta por anticipado, no por urgencia, sino para proyectarse como un ciudadano moderno, “innovador” acorde a los tiempos de todas las “reformas estructurales”.

“El crecimiento de la economía en el primer trimestre es un dato alentador, no es el que nos gustaría, pero la economía funciona mejor de lo que los analistas esperaban”, se relame el neoliberalismo hacendario, para después dejar una bomba con la truculenta advertencia:

“Pero la volatilidad de los mercados financieros no se disipará” (¡si lo sabrán Agustín Carstens y todos los promotores del evangelio de la especulación!), aunque, dicen luego, esto es prueba de que, como las cucarachas ante el flit, la economía tiene una mayor capacidad de resistencia (hasta el próximo crac, claro).

A este respecto, aseguran los historiales que durante una sesión de la Cámara de Diputados francesa, allá por el año de 1848, el afamado pensador francés Alexis de Tocqueville se levantó de su curul para advertir: “estamos durmiendo sobre un volcán”. Y luego preguntó: “¿No se dan cuenta de que la tierra tiembla de nuevo?”. Lo que sucedió después es historia.

Desde entonces las “primaveras de los pueblos” se han expresado de diversas maneras, no siempre en la forma más pacífica y esto en plena época neoliberal, con todo y la apología del progreso, la democracia y la postmodernidad (Egipto y Siria, por citar dos ejemplos).

Así como sucedió antier en Hamburgo, Alemania, con la cada vez más inútil reunión de “jefes de estado” del auto-llamado “Grupo de los 20”, así el cerillo se asoma cada vez más seguido, aunque sea en otros países, porque el nuestro, dicen, ha evolucionado contra todo tipo de flit.

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