ENTROPIA: MOVILIDAD AMBULANTE

Por. J.a. García

COLUMNA

A 5 de julio de 2017.- El ambulantaje en la ciudad de México podría recomponerse de una mejor forma y sin tanta bulla.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) informó que en la Ciudad de México habitan 8.8 millones de personas y 4.1 millones se encuentran ocupadas; revelando que la tasa de informalidad laboral es de 48.1 %, es decir que al menos 1.9 millones de personas trabajan en la informalidad.

 

Principalmente en la delegación Cuauhtémoc, Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Iztacalco y Miguel Hidalgo.

 

Caliente

Durante años se ha sido testigo de diferentes enfrentamientos entre policías y vendedores ambulantes. Sobre todo en la zona centro de la ciudad. “Remover para la movilidad” dicen. Antes, cuando la palabra movilidad sólo era usada en referencia a los vehículos, pensar en el transeúnte era perdida de dinero y tiempo; ahora es desde el peatón. Para entender el “problema” se hará un recuento de la forma en que se pobló la polis; ya que “el problema no es de ahorita”.

El Barrio de Tepito es el mejor ejemplo. Así como todos los otros centros informales de comercio en todas las ciudades, el comerciante informal es un individuo en crecimiento económico, la mayoría oriundos de otros estados que ven en su ida y venir a su tierra natal una forma de “truequear” mercancía para ganarse la vida. En esa lucha no puede haber formalidad.

Así se ha ido poblando la Zona Oriente de la Megalópolis, ante una burocracia férrea. Por eso los tianguis, tan populares en las culturas oaxaqueñas, poblanas, guerrerenses o de cualquier otra localidad donde las raíces prehispánicas y las condiciones económicas han logrado preservarlas

 

Frío

Sin ir tan lejos está vez, la solución está en nuestro país: Oaxaca en las mañanas es fría, a veces mojada, a veces húmeda. En su centro, más que los puestos, están los campamentos. Esos de maestros o de cualquier otra organización que lucha por alguna injusticias En las calles de alrededor los tianguis o más bien, “corredores de ‘artesanías'”. Bien acomodados, con pasillos y con tinacos tipo cisterna al final de cada calle para la limpieza. “Costó mucho trabajo pero se logró reacomodar” cuentan mientras un humeante chocolate y un pan de yema llegan a la mesa.

Después un rico Chilate, agua de horchata y tortillas.

Voltear a ver algunas soluciones básicas de forma interestatal es mejor que de forma complicada e internacional. Aunque no se quedará de lado. En Oaxaca las banquetas están libres y las calles tienen pasillos. Sólo algunas calles están libres para tránsito vehicular. La población también entenderá que los centros comerciales son para caminarse. Aunque sean informales.

 

Entropía:

Las condiciones políticas no son optimas ni elocuentes. Quieren destruir un entendimiento cultural por términos internacionales que no se entienden. Esa no es la forma. Hay que entenderlas en una adaptación bilateral. Desde lo local.

 

 

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