OPINIÓN: POR LA SOBERBIA DE AMLO, LA IZQUIERDA PERDIÓ EL EDOMEX

 

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JUAN LÁZARO SANTIAGO

En la elección del 2011, Andrés Manuel López Obrador, se negó rotundamente a que el PRD fuera en alianza con el PAN para quitarle el poder al PRI y ganarles en las urnas al entonces candidato tricolor Eruviel Ávila Villegas.

Se puso necio con el bloque interno del PRD que había propuesto esa alianza, y le echó abajo ese acuerdo.

Operadores políticos de AMLO habían sostenido un acuerdo con Enrique Peña Nieto, para evitar esa alianza y dejar el camino abierto para Eruviel, así como facilitar el paso a Peña a la presidencia de la República un año después.

En la elección del 2011, el PRD que iba en alianza con el PT y Convergencia apenas llegaron a rebasar el millón de votos, con Alejandro Encinas, mientras que Eruviel, candidato del Valle de México, sorprendió con más de tres millones de votos, con sus alianzas con el verde ecologista y el Panal.

El PAN quedó chiquito con 598 mil votos, cuyo candidato Luis Felipe Bravo Mena, había salido del gabinete del entonces presidente panista, Felipe Calderón.

En ese escenario, ni juntando todos los votos del PRD, PT, Convergencia y el PAN le ganaban al poderoso PRI.

Sin embargo, en la elección del 2017, Andrés Manuel López Obrador tenía la oportunidad histórica de sacar al PRI del Estado de México, con una simple alianza entre Morena (su partido político), el PRD, PT, Movimiento Ciudadano y organizaciones sociales.

Pero se opuso a un acuerdo con el PRD, porque con ese partido “ni a la esquina”, porque aseguraba que solo con Morena ganaría la gubernatura del Estado de México.

Incluso, la soberbia de Andrés Manuel contagio al presidente de Morena en el Estado de México, Horacio Duarte Olivares, en una conferencia de prensa en la ciudadana de Toluca el 14 de junio de 2015, aseguró que en la elección del 2017, obtendrían 3 millones de votos.

Horacio paseaba a Delfina por el territorio estatal como Promotora de la Soberanía Nacional, ya que Andrés Manuel había decidió que sería su candidata a la gubernatura y que ella obtendría solita esos tres millones de sufragios para sacar al grupo Atlacomulco del gobierno estatal.

López Obrador y Horacio Duarte prestaron oídos sordos al llamado del PRD de ir en alianza en las elecciones, y de manera interna, se decidiría si con Delfina Gómez o con Juan Zepeda.

Obrador tomó la actitud de Carlos Salinas con el PRD “Ni los veo ni los escucho”. Siguió con su actitud triunfalista de que su nuevo partido lograría que tres millones de electores fueran a respaldarlos en las urnas.

Y aún cuando él sabía que se enfrentaría a “la mafia del poder” y al poderoso don dinero del grupo Atlacomulco, continuó con su soberbia, no entendió (o no quiso entender) que era fundamental la alianza con el PRD y el PT.

Juan Zepeda y Luis Sánchez Jiménez insistieron en la alianza entre el PRD y Morena, hasta antes de iniciar las campañas, pero Obrador y operadores políticos se negaron a abrir esa posibilidad.

Morena impulsó a Delfina Gómez, cara fresca, de familia humilde y con una gran expectativa electoral, pero “la mafia en el poder” se encargó de ensuciar su camino con muchas acusaciones que en su momento se podían aclarar, como el descuento de los trabajadores que en realidad era un ahorro para ellos mismos. Pero no quisieron aclarar nada.

Es decir, los mismos morenistas dejaron crecer la “bola” de infundios que lanzaba la artillería enemiga desde sus cuartos de guerra.

Al terminar el primer mes de campaña, López Obrador se dio cuenta que necesitaba el apoyo electoral del PRD e hizo un llamado público a todos los partidos de izquierda para que se unieran en torno a Delfina Gómez.

El PRD y el PT le respondieron que ya no, que era demasiado tarde para una alianza.

Obrador insistió una y otra vez (les hacía manitas de puerco), el más contestatario fue el perredista Juan Zepeda que incluso, le recordó que el dueño de Morena no había ganado una sola elección en el Estado de México con sus candidatos impuestos.

Casi al finalizar las campañas, solo la cúpula nacional del PT decidió que Óscar González declinara a favor de Delfina, pero sus escasos votos no le servían de mucho a Morena, así que la presión seguía hacia Juan Zepeda, incluso, en un cierre de campaña en Texcoco, morenistas le pusieron una manta a Juan, diciéndole, que declinara.

Juan Zepeda, un candidato que crecía con una imagen limpia y con un buen programa de gobierno, ya no quiso escuchar el “canto de las sirenas” de Morena y continuó hasta el día de las elecciones.

El desenlace de esta historia usted ya la conoce amigo lector. Se esfumó la posibilidad histórica de sacar al PRI y al grupo Atlacomulco del poder público estatal, gracias a la enorme soberbia de Andrés Manuel López Obrador que hoy acusa de un fraude que él pudo haber evitado, con una mayoría de votos.

Y ahora pregunto: dónde están esos tres millones de votos para Morena que tanto alardeaba Horacio Duarte?

PARA EL ARCHIVO…

En sí, la izquierda mexiquense casi “le raspó” a los tres millones de votos en conjunto en la pasada elección del 4 de junio, aunque le faltaron unos 200 mil votos.

 

Delfina Gómez, obtuvo la confianza de un millón 786, 962 mexiquenses.

Juan Zepeda Hernández, tuvo un millón 031, 791 de electores a su favor.

Óscar González, del PT, a pesar de su declinación a Delfina, le dieron 62 mil 643 votos a su favor.

Es decir: Morena, PRD y PT= 2 millones 881, 396.

Con esta cifra en conjunto, en este momento, ya se tuviera un gobierno electo de izquierda, pero AMLO, no lo quiso así y le apostó a ir solo con Delfina en Edomex, como también lo quiere hacer hacia la presidencia de la República.

El priista Alfredo del Mazo estuviera desconsolado con su millón 955, 347 votos.

AMLO rompió la esperanza de millones de mexiquenses, por su soberbia y ambición de comerse solito el pastel.

Y dejó de nueva cuenta que el PRI y el grupo Atlacomulco se quedara con la gubernatura mexiquense.
Lección para el 2018.

Un comentario

  • LO QUE ES QUERER VER LAS COSAS DESDE UN SOLO ANGULO.. ESE ES EL PROBLEMA DE LA IZQUIERDA , NO SABEN MANEJAR SU ORGULLO PUES LO MISMO HIZO JUAN ZEPEDA. AMOL NO ME CAE PERO HAY QUE RECONOCER QUE AHORA SI TIENE RAZON DE QUE LE ROBARON LA ELLECION, ME CONSTA HABER VISTO SABANAS EN LAS QUE GANABA Y RESULTO AL FINAL PERDIENDO POR LA MINIMA PERO PERDIENDO.

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