LOS SONÁMBULOS: MÉXICO, EDÉN PARA EL “ACARREO DE DIVISAS”

IMG_1773
Por Jesús Delgado Guerrero
Los griegos los llamaban “trapecistas”, acróbatas del cambio de divisas capaces de causar catástrofes. También, la biografía de Voltaire estaría incompleta sin esos maletines repletos de billetes que pasaba de contrabando a Prusia luego de la Guerra de Sucesión. Los ingleses por su parte no hubieran homenajeado al estudioso del “espíritu animal” si éste no lo hubiese practicado: “Lord John Maynard Keynes, el hombre que consiguió crear una fortuna sin trabajo”, inscribió el gobierno al pie de una fotografía de ese influyente economista.
En suma, salvo el bíblico José, la figura del “especulador” carga una loza de descrédito, peor aquellos que deambulan a la Hernán Cortés “conquistando territorios a punta de espada y sangre” para apoderarse de tesoros (bonos, petróleo, etc.,) y así pagar viejas y nuevas deudas.
Por eso los funámbulos financieros intentan no aparecer, y por eso en nuestro país, por ignorancia o perversidad, o ambas, se atribuye a cualquier cosa la baja o alza del “peso” o los productos, chacoteo vergonzoso.
“Alambristas” con red protectora (impuestos ciudadanos, vía gobierno), mientras otros países adoptaron medidas anti-especulación, el nuestro es un edén para el “acarreo de divisas”, de acuerdo con la investigación del doctor Carlos Antonio Rozo Bernal, quien en su libro “Capital Especulativo y Blindaje Financiero en México” refuta la doctrina de “puertas abiertas” del Banco de México, en particular de Agustín Carstens, para la especulación.
“El flujo de inversión de cartera, cercano a 300 mil millones de dólares desde 2008, se ha convertido en un Caballo de Troya por su poder desestabilizador”, dice. Observa que los rendimientos ofrecidos por el gobierno a los especuladores ha duplicado la deuda del 2009 al 2014 (de 6.2 billones en 2012 pasó a más de 9.5 billones de pesos en 2016; más del 50 por ciento del PIB), todo a costa de la inversión productiva.
En cuanto al peso, “la apreciación responde a la entrada mayúscula y acelerada del acarreo de divisas de corto plazo, cuya salida es inminente cuando las condiciones de baja rentabilidad en el exterior desaparezcan”.
Rozo afirma que parte de los resultados son: desequilibrios monetarios, financieros y productivos, y elevados costos por la acumulación de reservas (créditos flexibles cuestan 2 por ciento del PIB, más carne para las hienas).
“En realidad lo ocurrido es que el Banco de México, bajo la dirección de Agustín Carstens, ha convertido al peso en una moneda de cobertura; es decir, en una moneda óptima para la especulación cambiaria cuando convirtió a México en prácticamente el único país de puertas abiertas de par en par a los flujos de capital por medio del infausto acarreo de divisas”.
No es, pues, el petróleo, la aversión al riesgo ni los empates del Tri futbolero o el triunfo de un candidato lo que hace oscilar la paridad del peso. Son los desclericalizados sacerdotes neoliberales quienes al abrir las puertas a los especuladores al paradisíaco acarreo de divisas presumen ahora de “milagreros” del libre mercado.

 

 

 

 

Deja un comentario en movimiento

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s