LOS SONÁMBULOS: PAGO DE “FAVORES” (PAN-PRD)

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Por Jesús Delgado Guerrero
En política se afirma que más allá de los honores, lo que importan son los “favores”, más aquellos que ofrecen jugosas ventajas.
El anunció de los dirigentes del PRD y PAN, Alejandra Barrales y Ricardo Anaya, respectivamente, para ir juntos en la presidencial del 2018, ratifica la devolución de la “cortesía” para apostar por una aparente división de fuerzas que los unió para un mismo fin: intentar abonar a la permanencia del PRI en el Estado de México, primero cada cual por su lado y después como arietes durante la campaña.
De un lado, es conocido el episodio de los mil millones de pesos que dio Presidencia de la República a la agrupación encabezada por Josefina Vázquez para ayudar a migrantes mexicanos en Estados Unidos. Reacia a aceptar la candidatura, fue “ablandándose” con las “filtraciones” que culminaron con la presunta investigación que abrió la PGR contra su familia por lavado de dinero. Su campaña ha destacado por sus ataques desde el principio.
Josefina y el PAN se volcaron con una denuncia contra Delfina Gómez Álvarez, aspirante de Morena, por la cual uno de sus más corruptos dirigentes, Octavio Germán Olivares, sigue impune: la reducción de salarios (aunque fue peor con el panista porque retuvo pero no reportó impuestos y dinero de prestaciones como IMSS e Infonavit de los trabajadores. Víctor Hugo Sondón formó parte de esa corrupta dirigencia de Olivares. Ahora encabeza el CDE y coordina la campaña de la abanderada albiazul, compañera de Olivares en el Congreso Federal).
En ese guión sacado de la saga de los Corleone (“te hago un favor y luego me hace otro”), figura también el candidato del PRD, Juan Zepeda Hernández. Como alcalde de Nezahualcóyotl (2013-2015), Zepeda gestionó un préstamo por 300 millones de pesos ante Banobras, encabezada (sí), por Alfredo del Mazo Maza, hoy aspirante del PRI.
Nada raro estos “tratos institucionales”, como los préstamos que Banobras concedió al ex gobernador de Veracruz Javier Duarte. Lo extraño es que ese dinero fue reclamado después por el gobierno municipal a la Secretaria de Hacienda como parte de un “faltante” de fondos federales para obras hidráulicas.
Y más extraño es que los 300 millones no figuran en la cuenta pública municipal, aunque Hacienda sí lo registra: el crédito fue firmado el 28 de octubre del 2014, destinado a “Inversión Pública Productiva” a pagarse en 240 meses mediante la retención de partidas federales.
El presupuesto de Neza del 2016 programó pagos para pasivos por 75 millones 750 mil 86 pesos, 45 millones 100 mil pesos para amortización de la deuda y 19 millones 185 mil 611 pesos para pagar intereses. Pero el saldo de la deuda en la Secretaría de Hacienda al 30 de junio de ese año era de 297 millones 337 mil 721,78 pesos. Actualmente está en ceros.
La “no alianza” contra el PRI en el Estado de México se pactó con anticipación, pero el “pago del favor” no está alcanzando.

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