PARA HECHOS.. EL PLAN MARGARITA

PARA HECHOS 29 DE NOVIEMBRE DE 2016.

 

Lorenzo Delfín Ruiz

margarita_zavala_de_calderon

Lo que son las cosas: el presidente de la República que dice asumir los COSTOS por TRANSFORMAR AL PAÍS (enhorabuena, porque los costos por llevar al país hacia la reafirmación de la bancarrota y la barbarie deben incluir por lo menos dos cadenas perpetuas), está a un tris de protagonizar el tercer episodio de una siniestra serie sin epílogo, iniciada en 2006 y que incluiría nuevamente la entrega del poder en 2018 a la derecha vulgar que milita en el Partido Acción Nacional y que por igual se placea embozada en el PRI .

(Si estas facciones de derecha quieren serlo de a de veras, con Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos tendrán oportunidades de sobra para el buen aprendizaje. Dejarían de ser la versión naca de legendarios conservadores y sabrían lo que es ser fascista de abolengo, que hasta para eso debe haber categoría).

Las observaciones coinciden: la creciente alharaca porque Margarita Zavala (una mujer políticamente lisiada pero con el único distintivo de haber mantenido más o menos coherente y de pie a su marido Felipe Calderón para que terminara abstemio el periodo presidencial en 2012) sea la candidata de Acción Nacional en 2018, proviene no de los panistas enzarzados en reyertas internas como gorilitas en celo, sino de… Los Pinos.

La lectura se antoja simple y basada en dos episodios previos en los que Enrique Peña Nieto (el presidente que como en cantina dispara con dinero ajeno las “transformaciones” nacionales) llevó el papel protagónico.

CAPÍTULO 1

Cuando en 2006 era gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto desde el PRI –partido que en ese tiempo sólo era respetado en territorio mexiquense porque el presidente sanana (el Larousse dice que equivale a mentecato) Vicente Fox se había propuesto exterminarlo- le patrocinó a Roberto Madrazo Pintado, “su” candidato a la Presidencia de la República, rumberos actos de campaña con ruido estridente solamente en la superficie… porque en el fondo se olfateaba algo turbio.

Roberto Madrazo no era, de ningún modo, un candidato con afectos medidos por toneladas. Su campaña fue muy accidentada. Muchos gobernadores del mismo PRI públicamente le fueron adversos, como el de Sonora, Eduardo Bours Castelo, quien de plano lo despreció y le fraguó incidentes de campaña en su territorio que lo pusieron en ridículo.

Para mejor ilustración. El caso más sonado de traición en plena campaña que sufrió Madrazo no provino de ningún mandatario estatal, pero sí de un priísta más camaleónico e inflado que gobernador alguno: Gerardo Sosa Castelán, individuo que cimentó su cacicazgo desde la Universidad Autónoma de Hidalgo y cargos sindicales, legislativos y de dirigencia partidista.

En el albor (comienzo, pues) de su campaña, en un evento “organizado” por Sosa Castelán, repletas las instalaciones permanentes de la pachuqueña Feria Hidalguense, Madrazo debió enfrentar en pleno discurso el grotesco trance de una juvenil muchedumbre que invocaba, primero discretamente y luego voz en cuello, el nombre de ¡Peje!, ¡Peje!, ¡Peje!, mote del delirante Andrés Manuel López Obrador, adversario tanto de Madrazo como de Felipe Calderón, el candidato presidencial panista en ese 2006.

Gerardo Sosa Castelán desde ese momento dejó de integrar el comité de campaña madracista, pero dentro del PRI quedaron “vivos” muchos otros como él… incluido el actual presidente “transformador” quien –ahora se le acusa- maniobró en lo oscurito contra Madrazo, contra el PRI y contra los priístas.

CAPÍTULO 2

La sensación de falsedad que en aquel entonces se percibía del PRI mexiquense (que a la postre se mostraba como PRI nacional porque en el Comité Ejecutivo Nacional no había ni agua para tomar, menos para limpiar todo el excremento –en serio- que lo inundaba), trata de ser confirmada ahora bajo el supuesto de que Peña Nieto negociaba el triunfo electoral –tal como sucedió- del entonces candidato panista Felipe Calderón Hinojosa.

Y no sería de gratis. Iban en prenda la sucesión presidencial en 2012 y la garantía de impunidad respecto de hechos abominables que se le imputaban al calderonismo. La hipótesis es que Peña Nieto sucedería y protegería a Calderón, tal como ocurrió y sin que el PAN “hiciera panchos” (mitote poselectoral, pues). Un elemento que refuerza esta sospecha es que Josefina Vázquez Mota, “adversaria” panista de Peña Nieto, el 1 de julio de 2012 fue la primerísima en darlas (las explicaciones) sin que nadie se las pidiera, y admitió su derrota mucho antes de que el PRI anunciara su triunfo.

Aún cuando la asunción de Peña Nieto pudo haberse fraguado desde 2006 en un pacto inconfesable en ese entonces con el PAN, los analistas, que más que analizar denuncian, sostienen que la maniobra no pudo haberse atribuido de manera exclusiva a una mente que ahora ha mostrado ausencia de brillantez, sino al sadismo político de un titiritero profesional como Carlos Salinas de Gortari.

EL SINIESTRO CAPÍTULO 3

A lo que se ve, aquella negociación debió abarcar la sucesión en 2018, con la políticamente discapacitada Márgara de todos los moles panistas como candidata y factible pieza oculta del PRI, el PAN, Salinas, Peña Nieto y Calderón para continuar el rejuego presidencial y, de paso, asegurar nuevamente la inmunidad e impunidad frente a los espantosos casos de corrupción y abusos que se le atribuyen a jefes en turno del Ejecutivo federal.

Lo cierto es que en estos momentos la mujer de Calderón (que como tal es mejor identificada) goza de espacios de promoción mediática que, en circunstancias de abundante lealtad política, para el PRI ni para un presidente de la República priísta pasaría inadvertida y, al contrario, operarían para destruir su imagen, como es su especialidad.

En este entramado de protección e impulso, como parte de lo que parece un inacabado proceso de traición masiva, figura como elemento promotor de la Márgara una empresa que modela cuerpos políticos a modo y endereza famas torcidas hasta hacerlos presidente de la República, tal como se dice que contribuyó a hacer al actual.

El priísmo, Salinas y el mismo presidente Peña Nieto han de coincidir en la poco probable, sino es que imposible, repetición del PRI en la Presidencia de la República dentro de dos años… Puede ser que les

valga gorro (que no los domine el ideal, pues) que el PRI se sostenga en el poder a rajatabla, sabido como es que el poder lo detentan desde cualquier partido. Los ubica la realidad de que la paciencia popular no da para otro sexenio ante el desastre en que está convertido el país por incitación del mismo Peña y que complementa el teatro terrible de sus antecesores: corrupción a pasto, abuso de poder, ignorancia, entrega de soberanía y recursos…

Televisa debe pensar igual. Porque de manera casual, o como parte de la truculenta alianza sucesoria, también apunta hacia Margarita Zavala como nuevo negocio. Tanto es el poder acumulado desde que confeccionó el traje a la medida que llevó a Peña Nieto a la presidencia, que realmente puede ser la televisora, antes que Salinas, la autora del “plan Margarita”.

El malévolo grupo que se reparte lo poco que deja de país, debe sin embargo remar contra otra realidad: el dolor que para ellos significó la derrota electoral de Hillary Clinton en Estados Unidos, se traduce en lo trabajoso que resultará posicionar a Margarita Zavala. Se les hará harto difícil superar aquí aquella experiencia de misoginia política, acostumbrado como está México a copiar lo ajeno, y porque los mexicanos como que todavía no están dispuestos a renunciar a su tradición de “no ser mandados por una vieja”.

Tampoco les resultará un pan dulce lidiar con la turba de priístas que ven en esas transacciones lo que realmente es, traición, y arruinadas sus aspiraciones presidencialistas.

¿Y EL SEÑOR LÓPEZ?

Casualidad o premeditación, pero el mismo PRI transmite estar involucrado en la confabulación. O al menos su locuaz dirigente le pone el ingrediente de complicidad al dirigir en exclusiva y en repulsivos spots su arsenal de combate contra Andrés Manuel López Obrador, el eterno candidato presidencial opositor a todo y a todos.

Lo que son las cosas: ahora que el caos nacional se le traduce a López Obrador como la oportunidad más clara para ahora sí hacerse del poder presidencial, el fenómeno Trump parece estropearle también el proyecto.

Porque el “señor López”, como despectivamente lo bautizó el foxismo en su febril afán por destruirlo en 2006, es otro personaje que carece

de los afectos, si no populares, sí de la clase política y de los grupos de poder económico que en lugar de participar en política prefieren financiar políticos.

Pero el mayor de los desafectos se lo prodiga Estados Unidos, lo que lo condenaría a seguir siendo el “ya merito” en la puja por la presidencia de la República. Y es que su estilo atropellado y su aparente vocación antiimperialista, hacen que no muera la vieja duda: ¿podrá permitir Estados Unidos, el rey de los imperios económicos, a un presidente de la talla de Hugo Chávez o Nicolás Maduro en su frontera?

Esta circunstancia se repetirá como el otro lastre para AMLO, sabido como es que la “transición democrática” en México no es posible sin el aval del Departamento de Estado de Estados Unidos, antes que superar la prueba electoral de casa.

O quien sabe. Porque según los pícaros del maniobrerismo político nacional, el odio enfermizo marca Ku Klux Klan que Trump dice prodigarle a México, lo reafirmaría avalando a AMLO como presidente mexicano… “pa´ que aprendan a respetar”.

La imaginación popular, sin embargo, no deja de hurgar en la posibilidad de que con Trump como presidente estadounidense y por afinidad ideológica, al PAN se le facilite retomar la presidencia mexicana… pero ¿con Margarita Zavala?

Con sus bravuconadas Donald Trump se proyecta como un individuo que completará el nuevo orden mundial que dejó inconcluso Adolfo Hitler en sus delirios de dominio universal. Eso mantiene en la histeria a los estadounidenses que no comulgan con el trumpismo, porque el personaje de igual pelaje al que combatió en 1941 de manera oportunista junto con otras potencias, no por afanes democráticos sino con fines de supremacía mundial, ahora lo tiene Estados Unidos en casa. Y en la Casa Blanca, para que mejor apriete.

Con todo y eso, Trump ahora es una suerte de incógnitas. Ha reconocido que Estados Unidos está vapuleado y ofrece devolverle a su país la hegemonía disminuida. Como comerciante, ese es su fin. Y los medios que promete utilizar son los que mantiene en ascuas a buena parte del mundo.

También proyecta que, para él, México entraña una singular importancia. No exclusivamente por el fenómeno migratorio que interpreta como una invasión soterrada y despojo de riqueza, y para cuya detención insiste en interponer un muro (fascista al fin y al cabo). Lo que le ha de quitar el sueño es a quién poner en 2018 como administrador del basurero de traspatio en que comerciantes de su calaña (propios y mexicanos) han convertido a México.

Cierto es que para eso no se necesita mucho talento; la actualidad mexicana lo demuestra… pero ¿con Margarita Zavala?

Las ideas sueltas y fanfarronas y su aparente divorcio con las formas tradicionales embarradas de democracia que ostenta Estados Unidos, tendrá que ajustarlos Trump como instrumentos de gobierno a los intereses de quienes realmente dominan al mundo, los entes poderosísimos que deciden en las sombras… y de los que Salinas, Peña, PRI, PAN, Calderón y Fox son simples lacayos.

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