OPINIÓN: ERUVIEL SEMBRÓ TORMENTAS

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Raúl Río Valle

En entrevista con El Universal Eruviel Ávila haciendo el balance de su gestión que ya termina como gobernador del Estado de México, el año que le queda es para elegir a su sucesor, asegura intentando ser optimista, que está en tiempo de cosechar lo que ha sembrado.
Todo indica que tiene razón, pero no en sentido que él anhela. Eruviel sembró vientos y su cosecha son las tempestades que ya vivimos. Por donde quiera que se le vea, sin exageración posible, el Estado de México está hecho un desastre por las acciones e inacciones de sus dos últimos gobernadores.
La decadencia y ruina general que sufrimos los mexicanos, los mexiquenses y los que vivimos en Ecatepec, afortunadamente será una experiencia, podríamos decir, irrepetible. Particularmente para los ecatepenses será casi imposible que volvamos a tener, simultáneamente, un gobernador de Ecatepec y un presidente de la República del Estado de México.
Y sinceramente, qué bueno que así fuera, porque con Peña y Eruviel para vergüenzas no ganamos.
Por ejemplo, de acuerdo al índice de “Las ciudades más habitables de México”, el peor entre los peores lugares para vivir en todo el país es Ecatepec, la tierra que vio nacer a Eruviel Ávila. Pero también en el fondo de la lista están Naucalpan, Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla y Toluca en donde tampoco se puede vivir bien.
Sí, entre las peores urbes para vivir están 6 de los municipios más importantes y pobladas del estado, por tener los peores índices de calidad de vida del país.
El Índice de Calidad de Vida mide 10 variables, de las 10 el Estado de México está reprobado en calidad de vivienda, educación, en movilidad, en limpieza atmosférica, en seguridad en las calles y en oferta de empleo. En resumen y sin rollo, Peña Nieto y Eruviel, juntos o por separado, están reprobados. El Estado de México es el peor lugar para vivir.
Hoy el Estado de México es la suma de todos los males: violencia, inseguridad, corrupción, impunidad, pobreza, desigualdad, deuda… por ningún lugar hay espacio para el optimismo de Eruviel.
El Estado de México y Guerrero lideran la tasa de delitos en nuestro país, según estudio realizado por el INEGI. Durante 2015, la entidad gobernada por Eruviel Ávila registró 56,854 delitos, seguida por la entidad que gobierna Héctor Astudillo con 53,875 delitos.
En el Estado de México el principal delito es el robo con violencia, el asalto en la calle o en el transporte público, seguido de la extorsión y fraude. No es casual que también sea el número uno en linchamientos debido a la ausencia o complicidad de la autoridad civil y policiaca.
Ecatepec, el peor de los peores lugares para vivir, es el número uno en robo violento de autos asegurados. Que a nivel nacional llegó a 66,781 y en Ecatepec a 5,986 vehículos, según informó la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros.
Durante el gobierno de Eruviel Ávila, de septiembre 2011 a agosto 2016, se han registrado y denunciado ante la Procuraduría estatal 1 millón 202 mil 431 ilícitos en el Estado de México. A la inmensa mayoría no solo no se dio seguimiento, ni siquiera expediente le abren. Por eso la cifra no representa ni el 20 por ciento de los ilícitos realmente realizados, la gente ni siquiera denuncia por la impunidad con la que los delincuentes actúan. Cuando pueden prefieren hacer justicia con sus manos.
En la entidad hay 7 millones 449 mil 230 mexiquenses en edad de trabajar, de las cuales 7 millones 49 mil 630 sí está ocupada y el resto está en búsqueda de una fuente de ingreso. Hay 400 mil desempleados.
Lo que coloca a la entidad durante 2016 con una tasa de desocupación de 5.4 por ciento, la más elevada del país después de Tabasco que para el segundo trimestre del presente año registró 7.1%. La media nacional es de 3.9%. En promedio la tasa de desempleo durante el gobierno de Eruviel fue 5.6%.
El ingreso promedio de la población ocupada en el estado asciende a 5 mil 50 pesos al mes. Cifra abajo de los 5 mil 500 pesos de la media nacional y muy por debajo de los 7 mil 600 pesos que es el promedio de ingresos de los habitantes de la Ciudad de México.
La actividad laboral en el sector informal entre los mexiquenses asciende al 56.6 por ciento. En Nuevo León es del 36.1% y en la Ciudad de México del 46.7%. Para ese 56.6 % de la fuerza de trabajo simplemente no hay prestaciones sociales, ni siquiera de manera precaria.
De los 400 mil mexiquenses que andan en búsqueda de trabajo el 39% de ellos tienen entre 20-29 años y 37% de los desempleados tienen entre 30-49 años.
De los desempleados el 25% cuenta con estudios de nivel medio superior y 23% tiene educación superior, es decir, de licenciatura y posgrado. Un 33 por ciento cuenta con nivel de secundaria y sólo 18 por ciento de los desocupados con instrucción de primaria.
Los datos duros permiten focalizar el problema de desempleo en aquellos sectores de la población mexiquense que están mejor preparados. Es un total desperdicio de nuestra juventud, del bono demográfico y de la preparación y capacitación que la sociedad les brinda. ¿A dónde van por falta de oportunidades? Muchos a la delincuencia organizada y no organizada, otros simplemente no hacen nada.
El Estado de México es una fábrica que trabaja compulsivamente generando pobres. Donde la desigualdad y la polarización social llega a límites inauditos. Donde los índices de bienestar están por los suelos.
Un último ejemplo que mata en su raíz el optimismo de Eruviel Ávila. Con todo y los bajos salarios y la precariedad en que vive el 80% de la población mexiquense, el costo mínimo del pasaje en el transporte público de combis y Micros en la Ciudad de México es de 4 pesos con 50 centavos, por el mismo servicio en el Estado de México pagamos 8 pesos por un servicio de peor calidad.
Hoy en el Estado de México no hay un solo indicador económico, social, político o cultural que nos coloque en los primeros lugares. México es un territorio lleno de fosas clandestinas que ya brotan por todas partes, el Estado de México es un territorio ensangrentado y Ecatepec es la ciudad campeona en la nota roja de todo tipo.
Su clase política es de vergüenza mundial. México, el Estado de México y Ecatepec son los peores lugares para vivir. El ecatepense Eruviel Ávila tiene razón, va a cosechar lo que sembró. Sembró tormentas y cosechará vientos huracanados.

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