LOS SONÁMBULOS: TRUMP-ETAS APOCALÍPTICAS

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Por Jesús Delgado Guerrero

Sometido al potro del desollamiento público, incluida la histeria cibernética de idiotas que, según Umberto Eco, son legión y “sólo eran capaces de hablar en el bar luego de un vaso de vino sin dañar a la comunidad”, a este sexenio ya no le queda nada que plagiar, contrato que repartir y, peor, ningún logro que presumir pues los aplausos (todavía los hay) suenan más prostituidos que nunca.

En el último tramo, el presidente Enrique Peña decidió protagonizar su apocalípsis zombie: apanicado y abandonado a su suerte, busca mantenerse “vivo” con algunos fieles.

El “affaire” con el bocazas Donald Trump fue más que desafortunado: “Y entonces los siete ángeles de las siete trompetas se prepararon para tocar”, diría la profecía y, sí, ahí estaba Trump amenizando (para no desentonar, a ritmo de la invectiva juangabrielina de “La Farsante” y sus gritos de ¡traición, traición!), la caída de granizo y fuego mezclado con sangre, árboles en llamas, aguas amargas de ajenjo, meteoritos sobre la tierra y, total, la bestia subiendo al mar con sus diez coronas y su copete (todo esto sin comillas, en solidaridad con las víctimas de omisión)

El argumento “central” de los “estrategas” del Presidente fue que debía reunirse con Trump porque si no lo hacía y procuraba que matizara su discurso sobre renegociar o sacar a los Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), nuestro país sería víctima de una catástrofe económica en caso de que llegara a ganar a la revanchista Clinton (está más indignada que la legión, devuelve el insulto con otro y no viene a México)

Pues bien, fe ciega de Luis Videgaray en el Ogro Salvaje, el Telecé y similares no son más que parte del timo neoliberal, coartada de especuladores para el saqueo.

El producto “vital” del Telecé (la Inversión Extranjera Directa, IED), fue un mísero 1.94 por ciento del flujo mundial durante el período1994-2015, asegura el economista Arnulfo R. Gómez (catedrático y, sí, familiar del general del mismo nombre) “a pesar de que ya estaban en vigor los TLC’s con 48 países y los 33 APPRIs (Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones)” que “supuestamente” iban a atraer más flujos.

Sostiene que de ese 1.94 por ciento, gran parte correspondió “a compra de activos que… no generan todos los beneficios que se espera de la IED nueva”, y que para el año 2015 la participación fue de sólo 1.61 por ciento.

El ex agregado comercial en Canadá y ex secretario privado del Consejo Mexicano de Hombre de Negocios, aclara que en el período 1980-1993 (sin Telecés) la captación de IED fue de 2.37 por ciento, y que con Peña se retrocedió del lugar 11 al 16, pero de 1994 al 2012 cayó del 4 al 23. 

El argumento videgariano, fanático acto de fe, es también una profecía que se ha venido cumpliendo, con o sin Trump (¡décadas aciagas sin lloriqueo ni indignación nacional!)

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