OPINIÓN: LA NUEVA REDISTRITACIÓN EN EDOMEX

imageLa nueva redistritación local del Edomex
Por Raúl Río Valle

Largamente esperada por ser eternamente aplazada, por fin se dio la nueva configuración territorial de los distritos locales del Estado de México. Desde hace al menos 15 años estaba perfilada ya la nueva circunstancia poblacional que debía dar pie a la conformación de las nuevas demarcaciones territoriales de los distritos locales mexiquenses.
El interés político del PRI para no realizarla, por temor del Poder Ejecutivo estatal de perder el control del Poder Legislativo local a favor de las oposiciones de derecha e izquierda la impidió, más aún que después coincidió con el interés de los grupos hegemónicos del PRD para no realizarla, aunado al desdén convenenciero del grupo que controló al PAN durante más de 10 años.
Memorable es el caso del diputado perredista y miembro de Nueva Izquierda, José Cipriano Gutiérrez que, en el año 2005 desde sus funciones de Presidente del Congreso, una vez aprobado el dictamen para la nueva distritación, se encerró en su oficina según unos, en el baño dicen otros, y nunca tuvo tiempo de cruzar los escasos metros que separan la sede de la Cámara de Diputados de la oficina donde despacha el gobernador del estado.
Quién al no ser notificado no hizo la publicación pertinente y la nueva distritación no surtió efectos. De haberse realizado con ella se hubiera ido a la elección local del 2006 y muy probablemente el grupo parlamentario del PRD hubiera sido mayoría en el Congreso Local, ya con Enrique Peña como gobernador.
La anécdota viene a colación porque es un claro ejemplo de la subordinación y sometimiento del Legislativo al Ejecutivo local en el estado. Y una clara muestra de que durante los últimos 20 años las direcciones políticas de las oposiciones de derecha e izquierda renunciaron a construir mayoría y a disputar en serio el gobierno del estado.
Y porque la circunstancia que corre puede dar pie a la transformación política del estado, donde la transición a la democracia fue letra muerta y la posibilidad de alternancia política fue abortada sistemáticamente desde el poder estatal. El escenario de competencia que se está armando hace posible que haya alternancia en el poder ejecutivo en 2017.
Y la nueva distritación genere la configuración de nuevas representaciones territoriales para integrar un poder legislativo que tenga independencia del poder ejecutivo. No será fácil, pero es una oportunidad que se debe construir para el 2018 cuando se eligen presidentes municipales y diputados locales, pero también presidente de la república, senadores y diputados federales.
Por lo pronto la nueva configuración territorial y poblacional genera mejores condiciones de equidad para los que competirán los distritos locales al desaparecer los minidistritos y los megadistritos. En ese escenario los minidistritos salían baratos en términos de votos y los mega bastante caros. Resultando con ello que los diputados electos de mini y megadistritos no tenían la misma representatividad.
Para entendernos, por ejemplo, en la elección de 2015 en el distrito VI de Tianguistenco, sede del hankismo, el PRI ganó con 18 mil 852 votos; en el distrito XI de Santo Tomas de los Plátanos el PRD se llevó el triunfo con 22 mil y el mismo PRD ganó el distrito 24 de Neza con tan solo 24 mil 674. Los cuales son claro ejemplo de los minidistritos.
Por el contrario, los ejemplos claros de los megadistritos en la elección de 2015 fueron el distrito 33 de Ecatepec-Tecámac que gano el PRI con 106 mil votos; el distrito 31 de La Paz-Chimalhuacán ganado por el PRI con 91 mil 558 votos; el distrito 40 de Ixtapaluca-Chicoloapan que ganó el PRI con 77 mil 170 votos; y el distrito 38 de Coacalco-Tultitlán ganado por el PRI con 76 mil 982 votos.
La mayor parte de los megadistritos se ubicaban en el oriente del estado, castigando a los candidatos de la izquierda y favoreciendo a los del PRI. En el oriente en compensación el PRD se la ha jugado por la representación proporcional de primera minoría. Los minidistritos favorecían principalmente al PRI, en el norte del estado y en el sur, ambas regiones con poca población y en el Valle de Toluca con índice intermedio de población y en competencia con el PAN. Los megadistritos los ganaban el PRD y el PAN en el área metropolitana solamente en coyunturas nacionales como las de 2000 o 2006.
Desde las regiones rurales del norte y el sur y el área metropolitana de Toluca el grupo Atlacomulco, con poca población gobernada, ha ejercido su hegemonía durante los últimos 20 años, en que su oposición creció en el poniente más proclive a la derecha del PAN, y sobre el oriente con más población e inclinado hacia la izquierda antes con el PRD y ahora con MORENA.
La existencia de minidistritos y megadistritos al PAN en general nunca no le afectó, por ejemplo, ellos en la elección de 2015 los triunfos que obtuvieron estuvieron en un rango de entre 36 mil y 56 mil votos.
Mientras los distritos ganados por el PRD en Neza tienen un rango de entre 24 mil y 47 mil votos. Por eso a ellos nunca les interesó la redistritación, con 5 distritos con pocos votos han mantenido la hegemonía en el PRD. A Nueva Izquierda le tocó ganar casi permanentemente el minidistrito de Santo Tomas de los Plátanos ya parecía cuota.
Con la redistritación aprobada por el INE, en base al criterio poblacional, ahora los distritos con menos población son los de Ecatepec, así el 25 queda con una población de 308 mil 338; el distrito 23 del mismo municipio con 308 mil 798 habitantes; el 27 de Ecatepec-Tlalnepantla Oriente con 311 mil 087 habitantes; el distrito 28 de Ecatepec con una población de 311 mil 831; el 26 de Ecatepec con 312 mil 076 habitantes y el distrito 24 se Ecatepec con 313 mil 079 habitantes.
Ahora en contrapartida los tres distritos de Nezahualcóyotl son los que quedan integrados con más habitantes: el 21 con 364 mil 305; el 20 con 363 mil 716 y el 22 con 363 mil 648 habitantes. El cuarto distrito con más población es el 29 de Tecámac con 363 mil 101 habitantes.
Durante los últimos 20 años Nezahualcóyotl estuvo sobrerrepresentado con 2 distritos. Y Ecatepec vivió subrepresentado con 4 distritos, 3 y medio en realidad porque el distrito 33 se compartía con Tecámac. Ahora Ecatepec tendrá 5 distritos completo y el 25% del distrito 27 compartido en un 75% con Tlalnepantla Oriente.
El distrito con menos habitantes es el 25 de Ecatepec con 308 mil habitantes, mientras que ahora el más poblado es el 21 de Neza con 364 mil 305 habitantes. Esos son los nuevos polos. El resto de los 43 distritos oscila entre esos extremos.
El Congreso sigue integrado por 45 diputados de mayoría relativa y 30 de representación proporcional. Pero ahora la competencia será más equilibrada para los 30 diputados de representación proporcional, que seguirán siendo las primeras minorías de cada partido. Y será más equitativa para los candidatos de todos los partidos que queden en segundo lugar, por la fórmula que pongan, por números relativos o números absolutos. Teniendo ligera ventaja incluso los distritos con mayor población.
Y lo inevitable, hacer que los distritos urbanos con alta concentración de población estuvieran equitativamente representados en el Congreso Local por el criterio poblacional hizo que ahora los distritos rurales, principalmente del norte y del sur tengan una mega extensión territorial.
El ejemplo más claro, pero no único, es el distrito 1 que abarca los municipios de Tlatlaya, Tonatico, Villa Guerrero, Zacualpan, Luvianos, Coatepec Harinas, Almoloya de Alquisiras, Ixtapan de la Sal, Amatepec, Sultepec, Tejupilco. Los municipios rurales tienen menos diputados y más territorio.
Hasta hoy en el Estado de México el gobernador en turno ha ejercido un control férreo sobre los poderes legislativo y judicial. Fortalecer al legislativo es hacerlo independiente. A algunos la alternancia política puede ser atractiva, pero es totalmente limitada. Cambiar el régimen es lo importante. Y cambiarlo significa que los poderes ejecutivo, legislativo y judicial sean independientes para generar equilibrios entre los tres.
Terminar con el oprobioso Programa de Apoyo a la Comunidad, el famoso PAC, que el ejecutivo entrega a los diputados con los recursos que ellos mismos le aprueban, hace que los diputados sean repartidores de cemento y no legisladores. Fortalecer al legislativo entre los diputados de todos los partidos ayudaría a terminar el régimen de corrupción que impera en el Estado de México.
Ayudaría a establecer un régimen democrático con equilibrio de poderes, pues seguir con la simulación de división de poderes es agrandar el rechazo social hacia los diputados. La nueva demarcación territorial y circunstancia política desfavorable para los de Atlacomulco lo hace posible porque es necesario, desde la perspectiva de todas las fuerzas políticas.

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